lunes, 19 de marzo de 2018

Wu Wei

Hay una Realidad Absoluta, sin principio ni fin, que no podríamos concebir y que, por este mismo hecho, es para nosotros Nada.
Por otra parte, aquello que podemos concebir, lo que para nosotros es relativamente real, en realidad no es sino apariencia; es una consecuencia engendrada por la Realidad Absoluta, ya que todo vuelve a ella, después de haber salido de ella. Sin embargo, las cosas, para nosotros reales, no son reales en sí.
Lo que llamamos Ser, en realidad no es, y lo que llamamos No-Ser, es.
Vivimos en profundas tinieblas. Lo que imaginamos como real no lo es, y sin embargo procede de lo real, pues lo Real lo es Todo.
Pues bien, todo Ser, así como todo No-Ser, es en realidad Tao.
Recuerda que Tao no es más que un conjunto de sonidos proferidos por el hombre; el verdadero Tao es indecible. Toda cosa percibida por los sentidos, todos los deseos del corazón son irreales.
Tao es tanto el principio del Cielo como de la Tierra.
Uno engendró Dos.
Dos engendró Tres.
Tres engendró la Multiplicidad.
La Multiplicidad vuelve al Uno.
Wu Wei

sábado, 17 de marzo de 2018

En busca de las creencias limitadoras



Escuela Española de Desarrollo Transpersonal
Cultura Transpersonal
En busca de las creencias limitadoras

Un camino de escucha liberador
Las horas de sol disminuyen y parece que el verano toca a su fin. Atrás quedan las imágenes de un periodo estival que ha permitido, en el mejor de los casos, desconectar de la rutina de todo un año. El contacto con la naturaleza, el sol, el agua, el encuentro con familiares y amigos han permitido cargar las pilas para entrar renovados y dispuestos en el ciclo otoñal.

¿Renovados y dispuestos?
¿Quién no ha mantenido durante estos días, transcurridos en un entorno relajante, un diálogo consigo mismo donde una voz interna hace balance, ya no sólo del año si no de la vida? ¿Quién no se ha permitido soñarse en otro trabajo, en otra casa, en otro negocio, con otra pareja o mejorando y optimizando todo lo que ha conseguido hasta ahora? ¿Quién no se ha visualizado más pleno y feliz en otras circunstancias?
Esa experiencia por un lado nos revela aquellos aspectos con potencial de ser mejorados, y a la par nuestro cuerpo se dota de una fuerza indiscutible que sin duda hará realidad la determinación de tomar las riendas de nuestra vida y conducirla de manera diferente en cuanto regresemos al hogar.
A veces sucede que esta experiencia se desvanece a nada que cambiamos el paisaje y nos vemos sumergidos de nuevo en el día a día. ¿Dónde quedó aquel propósito? ¿Dónde fue a parar aquella fuerza que el cuerpo reconoció? Puede que incluso nos embargue lo que la medicina conviene en llamar “depresión postvacacional“. Pareciera que ni el descanso, ni el cambio de rutina, ni la necesaria vitamina D, proporcionada por el sol que refuerza el sistema inmunológico, entre otras cosas, fueran suficientes para sostener en el tiempo esa determinación de cambio que anhelamos en lo más profundo de nosotros.
Esas voces
El ser humano es capaz de encontrar excusas para casi todo. Basta con que uno no esté muy atento para que empiecen a desplegarse una vez más los recursos engañosos que ya hemos utilizado en veranos anteriores y que nos han dado los mismos resultados ineficaces. El obstáculo para que yo no pueda alcanzar mis anhelos siempre aguardará fuera: “todo es muy difícil, no me dejan hacer, no me entienden, todo está en mi contra, no le importo a nadie, el esfuerzo no va a servir para nada, esto es imposible, yo no valgo, estoy solo…”
Esta retahíla de frases que se lanzan de manera automática para reforzar la propia incapacidad de poder cambiar un átomo nuestras vidas forma parte de una máscara sutil que se ha ido consolidando desde tiempos inmemoriales, antes de nuestra propia existencia. Por duro que resulte para nuestro ego, no somos los autores de este monólogo en la mayoría de los casos. Repetimos viejas oraciones que vienen a nuestra mente para lanzarlas al Universo en cuanto nos vemos ante la tesitura de afrontar cambios, sean éstos pequeños o grandes, con el único fin de protegernos de la frustración, del miedo o de la pérdida.
Podría decirse que son “conjuros” con cierto poder sobre nosotros, ya que una vez pronunciados nos dejan sin fuerza, sin esperanza, sin alternativa. Renuncia y resignación vienen a ocupar nuestro cuerpo y toda nuestra parálisis queda ya justificada hasta el siguiente movimiento de nuestra alma que implora una vez más salir de esta inconsciente quietud. Y digo inconsciente porque a poco que observemos qué subyace detrás de estas frases podremos tirar del hilo que las sustenta.
En busca de las raíces
Hay circunstancias externas que a veces oponen resistencias a nuestros deseos de cambio, pero esto no quiere decir que haya que renunciar sin más. Estos obstáculos nos invitan a generar nuevos recursos. Dotarnos de una gran confianza, abrir nuevas vías de creatividad, ampliar el circulo de relaciones afines a nuestros proyectos y convertirnos en buscadores incansables de propósitos sería un buen punto de partida.
Pero antes de afrontar los obstáculos objetivos, debemos observar las propias circunstancias internas que son las verdaderas barreras que sabotean nuestros intentos de cambio. Estas voces nos sumergen en un estado de lamentación y victimismo, y nos llevan en un camino circular de vuelta a la frustrante casilla de salida.
Todo comienza por ser unos buenos escuchadores de nosotros mismos. Tan pronto arrojamos una de estas frases paralizantes y saboteadoras, hay que desvelar qué creencia las sustenta. Debemos preguntarnos qué nos hacen sentir esas palabras, desde cuándo las utilizamos, de qué nos protegen, a qué personas de referencia para nosotros se las hemos escuchado antes…
Esta nueva vía de dialogo para con uno mismo abre un camino de comprensión más auténtico y enriquecedor. Observar estas creencias nos lleva a un nuevo foco de atención que poco a poco nos muestra una luz diferente. Curiosamente la escucha interna no tiene como destino la mente, si no que se va desplazando sutilmente hacia el centro de nuestro corazón.
En este espacio amplio y a veces desconocido el tiempo tiende a ralentizarse, ya que empezamos a entrar en contacto con emociones sentidas. El cuerpo es nuestro generoso aliado y el primero en responder al cambio de foco de nuestra atención, ofreciendo toda la memoria celular que atesora, tanto la vivida como la heredada.
Recuerdos de la infancia, momentos de frustración vividos en nuestro entorno familiar y situaciones contractivas empezarán a acudir a nuestra experiencia. La información está ahí, sólo es necesario hacer las preguntas adecuadas. Puede que incluso se trate de experiencias vicarias: hemos podido sentir la limitación de nuestros padres, su miedo hacia la vida, una bancarrota del abuelo, el dolor de una pérdida inesperada de un familiar…, tal como si nos hubiera sucedido a nosotros mismos.
Una nueva comprensión
Un hilo invisible de lealtad hacia nuestro sistema de origen alberga creencias inamovibles que se graban en el inconsciente como inscripciones en piedra. Si ellos no pudieron, nosotros tampoco; si ellos no fueron felices, nosotros tampoco lo seremos.
Si estas experiencias han sido vividas y gestionadas de manera traumática, sin darles una vía de comprensión más amplia, y se han quedado sumergidas en el miedo, he aquí el hilo del que tirar para desenredar la madeja de esas creencias limitadoras. Podemos entender que esta lealtad surge de un amor inconsciente: somos y formamos parte del clan, y experimentar otro sentimiento sería una forma de alejarse de los nuestros.
Muchas veces nos entregamos a la queja permanente por aquello que no hemos podido conseguir o hacer, y arremetemos contra nuestra familia con reproches por no habernos facilitado una vida mejor. Si observamos esta limitación-queja, nos damos cuenta de que debajo de este discurso lo que suena en realidad es nuestro propio miedo a la vida.
En esta observación no hay biografía mejor o peor. Las circunstancias y hechos son los que han tenido que ser. Mirarlos con aceptación y sin huida nos otorga una fuerza genuina que se instala en nosotros para no irse ya. Abrazar el miedo, la frustración y la pérdida nos abre un nuevo camino de conciencia, más auténtico y real. Recogemos la experiencia familiar en el punto donde ellos acertaron a dejarla y nosotros damos el relevo con Amor para seguir ofreciéndosela a la Vida.
Revisar un modelo de creencias asumidas y ver en qué pilares se sustenta realmente nos ayuda a emprender un camino con mayor libertad y libre de ataduras. Nos permite vivir más centrados para poder hacer uso de los infinitos recursos que poseemos. Nos ayuda a estar más en conexión con la creatividad. Nos permite soñar sin culpas y atrevernos a hacer por el simple deseo de experimentar y aprender. Nos permite el mejor manejo de la frustración, ya que siempre queda energía y fuerza para superar las dificultades.
El camino es sencillo. Todo empieza por una buena escucha interna. Lo demás se va desplegando de manera inteligente para mostrar aquello que en verdad necesitamos ver.
La Vida siempre está en disposición de dar. ¿Estamos preparados para tomar lo que tiene para nosotros?
 https://escuelatranspersonal.com/en-busca-de-las-creencias-limitadoras/

jueves, 8 de marzo de 2018

EL SENTIDO...


Un sonido... Una melodía... 
La vida misma, una sorpresa... y detrás de ella una búsqueda incesante de un no se sabe que...
Una inconsciencia permanente que fluye sin parar. Un eterno sueño en una irrealidad del estar despierto...
Entonces... un aleteo, un zumbido,... y un aparente despertar.
Emerge la voz, en susurros centelleantes y surge la pregunta: ¿estoy realmente despierto? ... 
y luego esa pregunta es superada por otra pregunta aún más fuerte: ¿qué es estar realmente despierto?...
Ahora ya no se lo que pasa... voy de alucinación en alucinación... y ... entonces... dudo: ¿qué es real?... ¿qué es apariencia? ...
Busco el valle de las luces para poder entender en el valle de las sombras  y cada vez veo menos queriendo ver más...
¿Es esto una locura? o ... ¿simplemente es la verdadera cordura?...
EL SENTIDO... 
¿Al norte o al sur? ... ¿al oriente o al occidente? ... ¿a dónde ir? ... ¿qué mirar?...
De nuevo el sonido... más allá la melodía... ¿La nada o el todo? ... ¿El Todo y la nada a la vez?
Y las preguntas se mezclan, se confunden, ... el sueño y la vigilia se vuelven uno solo y ...
POR FIN COMPRENDO...

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1. ¿Qué es lo que realmente tiene sentido?
2. Y ... ¿Dónde esta realmente el fondo?
3. ¿Para qué es finalmente esta pregunta?
4. ¿Desde dónde se expresa, quien expresa la pregunta?
5. Y ... ¿Entonces?

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¿Qué es lo que realmente tiene sentido?
... 1. ¿Es la vida por la vida?
... 2. ¿Es la muerte como umbral de esta conciencia?
... 3. ¿Un más allá que desconocemos?

miércoles, 28 de febrero de 2018

Del libro Las 40 Puertas, de José María Doria


Del libro Las 40 Puertas, de José María Doria
https://escuelatranspersonal.com/abre-la-puerta-36-angel-negro-las-40-puertas-jose-maria-doria/
La cadena de sucesos que cada día vivimos parece a menudo seguir un patrón básico por el que se despliegan espirales insospechadas. Quizás detrás de los acontecimientos que nos suceden se halla alguna soterrada ley de ciclos y curiosas elípticas. Una ley por la que desplegar aceptación, sobre todo cuando en el reparto nos tocan las llamadas «desgracias».
En realidad, somos expertos en la evasión del dolor mediante pastillas, trabajo y copas, ignorando a menudo que, tras la cadena de pérdidas, existe un invisible hilo conductor que propone maduración y consciencia. Por otra parte, y a poco que miremos, no tardamos en descubrir que «todo pasa», y que lo que sucede está sometido a la ley de la impermanencia, una realidad que anima e infunde esperanza cuando nos toca vivir en «marea baja».
¿Acaso, ante la desgracia, alguien piensa que su dolor es porque el universo juega a los dados con la vida de las personas? ¿Acaso sentimos que detrás de la escena hay un juego maldito por el que, de pronto, nos «cae» una ruina, un cáncer o la muerte de una persona amada?
Podemos atravesar la incertidumbre y cultivar esa confianza que surge del más allá de la mente y de la que brota de un corazón abierto que ante el Misterio se inclina y reverencia. De antemano no podemos saber cuándo nos llegarán las llamadas ganancias o pérdidas; sin embargo, lo que sí intuimos es que lo que está por llegar, por deseable o indeseable que a nuestro «pequeño yo» le parezca, es lo que en algún nivel de consciencia nuestra evolución precisa.
Conviene vivir preparados para asistir al desprendimiento de lo que «ya no toca». Cuando al viejo orden le llega su hora y nos deja, conviene vivir todo el proceso en un estado de máxima atención y presencia. Bien sabemos que no tenemos más que el momento presente, y lo que sí es cierto es que el pasado ya se fue y el futuro es ahora.
Tal vez nadie escapa a las mil y una llamadas que la vida nos hace para seguir ampliando y comprendiendo. A veces tales llamadas aparecen en forma de avisos y señales que desoímos y aplazamos con resistencias. Es entonces cuando el Misterio nos envía un «ángel negro» cuya visita deconstruye nuestro pasado y abre la puerta a una vida nueva. Se trata de un ángel que transforma positivamente nuestra vida, paradójicamente disfrazado de catástrofe y pérdida.
Atención a las noticias que, de un momento para otro, ponen «patas arriba» nuestra vida. Ante las pérdidas inesperadas se halla al ángel negro que, visitando nuestra vida, abre puertas a una mayor consciencia. Se trata de visitas anunciadas en nuestra alma e inesperadas para nuestro ego, visitas que desarticulan nuestras defensas y propician aquellos cambios que nuestra consciencia precisa para profundizar la mirada.
Tras la visita del ángel negro, de pronto sucede que nuestra vida entra en crisis, al tiempo que la torre se desmorona. Los viejos hábitos caen y, de pronto, nada es igual que antes, incluida la zozobra que la situación conlleva. Son momentos en los que todo un programa de crecimiento y profundidad de la consciencia se ha puesto en marcha. Ante esta situación, por dolorosa que sea, uno puede entrever la intencionalidad del momento y afrontar con aceptación lo que le llega, o bien entrar en un mundo de negación, victimismo e inútiles quejas.
Parece ser que el duelo por las pérdidas dura lo que tardamos en aceptar lo que nos pasa. Pero en este proceso de aceptación no solo juega la voluntad de un querer aceptar, sino también un proceso profundo de resiliencia. Cada cual tiene sus «tiempos» para pensar lo sucedido y permitir ser encontrado por el nuevo diseño de vida que le espera.
Cuando el universo activa un ángel negro, nuestro ego tiembla. Algo en nosotros sabe que caerá el aferramiento y afrontaremos lo que había sido anunciado en ecos intuitivos que pedían un cambio de vida. Y, de pronto, una vez llegada la noticia, confirmamos que ya no hay marcha atrás en el adiós al viejo yo, ya no queda otra que mirar al horizonte tras la caída de lo que anteriormente aprisionaba.
Un salto de conciencia sigue a quienes han sido visitados por la inesperada «desgracia» de ese ángel negro que, de pronto, desmonta la casa. Sucede que quienes son objeto de tan trascendental visita renuevan sus vidas con un corazón más abierto y una mirada más compasiva.
Cuenta también la leyenda que hay ángeles blancos que también nos visitan trayendo regalos y adquisiciones inesperadas. Los unos sin los otros y los otros sin los unos no existirían, ya que ambos son partes de una misma realidad que nuestra mente disecciona. Tanto los blancos como los negros son figuras angélicas de radiante luminosidad, y eso no es cualquier cosa. En realidad son mensajeros del cielo que tejen nuestras vivencias en una malla evolutiva por la que aprendemos la lección que toca.
Se dice también que, cuando las personas han aprendido la lección básica de vida, ya no son objeto de visita ni por los de túnica negra ni por los de blanca. Todo entonces sucede para ellas como si la corriente del río descendiese por la ladera. Fluyen y ofrecen de beber a quienes a la orilla se acercan.


lunes, 19 de febrero de 2018

Liderazgo X*. Juan José Lopera Sánchez. Médico SintergéticoLiderazgo X*. Juan José Lopera Sánchez. Médico Sintergético


Liderazgo X*. Juan José Lopera Sánchez. Médico Sintergético
En un mundo cambiante, la adaptabilidad es el estandarte con que cuentan los líderes para aprender constantemente, enfrentar retos personales o profesionales y conducir sus equipos hacia la meta

Máster en Coaching con PNL, Máster en PNL, Coach Ontológico, Coach Ejecutivo, Motivacional y de Vida, Coach  sistémico  y  constelador  organizacional. Empresario:  Alienzone y Disitraining en España, Scalar y StressTech en Colombia.   Formador  y  capacitador  profesional  (Coaching Management Consultants SAS. Fórum,  Universidad  de  la  Sabana,  Uniandes,  CES),  Médico General  (CES,  Medellín)  formado  en Neurociencias  del comportamiento  (Boston  University)  y con experiencia  de más de 22 años  en procesos  de formación  y desarrollo  personal  de adultos.    Conferencista  y tallerista internacional  multilingüe  (Español, Inglés, Alemán, Italiano, Francés), ha desarrollado  ésta actividad principalmente en Europa desde 1997.  Columnista  en Misión  Pyme.
MisiónPyme  © 2017// Todos los Derechos Reservados


Mucho se habla y escribe sobre liderazgo hoy. Al mencionarlo, se hace énfasis en la multiplicidad de rasgos y maneras de ser líder, en las exigencias de cada profesión u oficio, en los contextos culturales, en la realidad sistémica, global e interdependiente del siglo XXI; pero esa integralidad y adaptabilidad desaparece cuando se definen los estilos de liderazgo académicos y “comerciales”, los que se ofrecen a empresas y se enseñan en aulas.
¿Qué significa ese término? Líder, en español, se deriva de un anglicismo que proviene de la raíz inglesa to lead (guiar, dirigir) y que, a su vez, proviene del vocablo indoeuropeo leith (abrirse paso). El liderazgo es, entonces, la capacidad de guiar, dirigir, inspirar, superar obstáculos individuales o colectivos. Es la habilidad de llevar un equipo hacia un objetivo común.
Tiene claros antecedentes en el mundo animal en el que se convierte en expresión de la supremacía a través de la fuerza y los enfrentamientos (lobos), la confabulación o alianzas (bonobos) o de asumir posiciones que implican riesgo y dificultad en pro del beneficio de la manada (aves migratorias). Es una de las competencias esenciales para alcanzar el éxito, desarrollar nuestro potencial, el de las personas a nuestro cargo y el de las empresas que dirigimos. A pesar de  ser un concepto general y amplio, cada líder poderoso y carismático tiene sus propias cualidades individuales que lo diferencian de los demás.
En eso consiste su belleza y, al mismo tiempo, las dificultades que implica diseñar un modelo amplio y específico simultáneamente. Son distintos Mandela, Gandhi y Simón Bolívar, aunque fueron líderes políticos que llevaron a sus pueblos a la libertad. También son disímiles los estilos de liderazgo que los oficios y actividades humanas requieren. Un equipo deportivo demanda habilidades, conocimientos y actitudes diferentes a las de un religioso o militar. Si alguien cambia de actividad, sus virtudes innatas y aprendidas de liderazgo tendrán que enriquecerse con las nuevas que su desafío le exija.
Los estilos y escuelas de liderazgo que se promueven, útiles en ciertos contextos, se fijan en el límite estrecho de su propia definición, sacrifican una importante variable para el liderazgo integral y evolutivo: la adaptabilidad. Necesitamos un modelo y una metodología que nos permitan evolucionar, aprender constantemente y enfrentar retos colectivos e individuales.
La confusión puede ser enorme. ¿Cómo es que existen más de 15 escuelas y estilos de liderazgo clamando ser la apropiada para nuestra empresa o equipo? ¿Cómo es que la mayoría de las metodologías de aprendizaje y fortalecimiento de esos estilos se enfocan solo en las competencias que los definen y se olvidan del futuro líder, su entorno social o laboral y sus desafíos cambiantes?
Esto sucede porque las teorías acerca del liderazgo atraviesan una fase de adolescencia en la que buscan su identidad desde la diferenciación, pero hay que comprender que el líder está en evolución constante y se expone a retos personales y laborales que incluyen en su ser, sus relaciones y su quehacer. Del reconocimiento de esa necesidad surge el Liderazgo X como un impulso para satisfacerla desde una visión holística, sistémica, evolutiva y adaptativa del concepto utilizable por todos. Plantea un nuevo modelo o paradigma que no busca diferenciación al considerar más valioso brindar un marco de referencia flexible y una metodología para que cualquier persona pueda desarrollar sus propias habilidades y talentos enfocada en su tarea, las características de su equipo y el nivel de autoconciencia y su adaptabilidad.
Este modelo permite que en el momento en el que los desafíos, tareas o equipo cambien, el líder pueda desarrollar las nuevas habilidades requeridas. Por eso es adaptativo y evolutivo, ¡carece de identidad! Es una máscara blanca, como las que se usaban en las antiguas tragedias griegas, que sirve a cada líder para encontrar la voz específica que necesita en cada momento.
El intento reduccionista de identificar algo tan amplio e inclusivo como el liderazgo con un “estilo” definido por competencias básicas es reflejo de un pensamiento cartesiano, racionalista, incapaz de percibir y actuar desde la conciencia sistémica. Es reflejo de un paradigma para el que no existe la física cuántica, el calentamiento global, la dinámica de sistemas, los modelos sociológicos de bienestar compartido, las inteligencias múltiples, la interdependencia.
Es reflejo de un pensamiento fijado en la fragmentación del conocimiento que reinó hasta la segunda mitad del siglo XX. Hoy necesitamos algo distinto. Los líderes deben ser capaces de evolucionar con sus retos, lograr una reflexión en medio de su impulso carismático e integrar en una percepción multidimensional un quehacer corporativo responsable frente a la humanidad y el entorno. Deben ser conscientes, responsables y autocríticos.
Están llamados a enfocarse en los detalles del proceso, la visión de escenarios o logros y sus necesidades personales, así como las de su equipo.
El liderazgo que necesitamos requiere enfocarse en personas, tareas y resultados e incluir los impactos indirectos y colaterales de nuestra actividad. El Liderazgo X es una metodología de avanzada que permite que cada líder defina y comprenda su proceso de desarrollo desde una perspectiva ética y multisistémica.
Con una batería de matrices y preguntas, revela las habilidades, actitudes y competencias que el líder, sus relaciones y su quehacer necesitan para el cumplimiento de su misión y, de cara al futuro, las que requiere para el logro de su visión personal, familiar, social y de su legado.
El líder X es coherente, aún en la volatilidad del cambio o la vulnerabilidad de las crisis. Está regido por la ética evolutiva del desarrollo y el bienestar compartidos. Puede motivar y motivarse, transformar y transformarse, caminar y guiar a sus colaboradores en momentos de incertidumbre, en este punto crucial de la historia en el que nuestro bienestar y supervivencia están amenazados y dependen de cada uno de nosotros.


* El Liderazgo X es un libro de Paidós, próximo a publicarse, donde se expone la concepción y metodología de aprendizaje de este estilo de liderazgo. Escrito por el Dr. Juan José Lopera, integrante del equipo de Consultores Asociados de Coaching Management Consultants SAS.