lunes, 7 de diciembre de 2009

UNO PERDONA UN ERROR, PERO DOS YA SON DEMASIADOS.

Cuando Juan recibió su sueldo, en dinero efectivo, como siempre lo hacía el primer día de cada mes, contó cuidadosamente los billetes, uno a uno, agudizando sus ojos y untando el dedo con saliva para despegar con fuerza los billetes.

Se sorprendió al percatarse que le habían dado 100 dólares más de lo que correspondía. Miró al contador de reojo para asegurarse que no lo había notado, rápidamente firmó el recibo, se guardó el dinero dentro del bolsillo y salió del sitio con la mayor rapidez y discreción posible, aguantándose, con esfuerzo, las ganas de saltar de la dicha.
Todo quedó así.

El primer día del mes siguiente hizo la fila y extendió la mano para recibir el pago. La rutina se repitió y al contar los billetes, notó que faltaban 100 dólares. Alzó la cabeza y clavó su mirada y muy serio le dijo al cajero: - Señor, disculpe, faltan 100 dólares.

El cajero respondió: - ¿Recuerda que el mes pasado le dimos 100 dólares más y usted no dijo nada?

Sí, claro -contestó Juan con seguridad-, es que uno perdona un error, pero dos ya son demasiados.

¿Reconoces tus errores? ¿Eres igual de exigente contigo mismo que con los demás? ¿Te consideran justo tus cercanos? ¿Cómo afectan tus errores a los que te rodean? ¿Cómo influyes la calidad de tus relaciones cuando no aceptas y asumes tus propias fallas?

Y cerremos la reflexión como la iniciamos, citando a Confucio: "Si ves a un hombre bueno imítalo, si ves a un hombre malo examínate a ti mismo.

martes, 13 de octubre de 2009

LAS FALTAS CONTRA LA VERDAD

Si algo ha sufrido a través de la historia de la humanidad, es la verdad. En nombre de ella, algunos pocos que decían poseerla y saberla, han cometido graves faltas en contra de muchos seres humanos. Pero hemos caído en el otro extremo: hoy dizque cada uno la siente dueño de ella. Puede decirse que antes se destruía en nombre de una supuesta verdad que algunos imponían a todos, para posteriormente destruir la verdad fragmentándola al verla según cada uno, trayendo como consecuencia la imposibilidad de compartirla entre todos para avanzar en un proyecto común como es el vivir civilizadamente. ¿Qué peligros afronta la verdad desde siempre? Pueden agruparse en cinco las faltas que se comenten contra la verdad: pasarla por alto, desconocerla, ocultarla, negarla e imponerla.

Se pasa por alto la verdad cuando se vive la realidad desde una tremenda superficialidad; hoy se ha trivializado todo, se le da importancia a lo intrascendente. Importa más lo aparente y ni siquiera se busca lo esencial. Se está pendiente de la moda, de la figura, del "qué dirán", de los fenómenos de masas creados por una errónea publicidad. De esta manera se viven pobres verdades como si ellas fueran lo trascendental: es la cultura de lo “In".

Se desconoce la verdad cuando sabiéndola, se actúa en sentido contrario para dañar a otros: se está ante la maldad, la violencia y el atropello; aquí se hace uso del poder y de la fuerza bruta. O en el mejor de los casos, es la propia vida llevada sin autenticidad, de espaldas a la verdad de sí mismo, lo que también es un asunto grave.

Ocultar la verdad y en ello se incluyen las "verdades a medias" ha sido otra de las grandes tentaciones en que se incurre, para poder manipular a otros. Es cierta aquella frase de que el conocimiento es poder. Mantener en la ignorancia a los demás es una estrategia que comúnmente se ha usado, para así sacar provecho individual. ¿Cuántos, abusando de ésto, han creado la falsa impresión de ser indispensables y de esta manera logran una influencia inadecuada en quienes necesitan de esa verdad que se les esconde adrede?

Mal común en el momento actual es sostener la inexistencia de la verdad, afirmando que todo es relativo - relativismo - y que lo que es verdad para unos, no lo es para otros; que las cosas son, según la perspectiva en que se miren. Cabe también aquí la postura que afirma que la verdad es algo subjetivo y que por tanto toda opinión es respetable, que "entre gustos no hay disgustos".
Este tipo de posturas que parecen muy comprensivas y tolerantes, son una forma durísima de dictadura del individuo: aquí desaparece toda posibilidad de diálogo y razón, ya que por muy convincentes que sean los argumentos, al final es un asunto del capricho de cada quien el acogerlos o rechazarlos. Se pierde así toda razonabilidad, que es la razón común, a cambio de las razones de cada uno.

Y finalmente imponer la verdad: si la verdad es la verdad, lo más contradictorio es destruir a los otros basados en ella. La verdad es para iluminar la vida de los demás, no para oscurecerla con base en dogmatismos que minan una verdad esencial de la vida de los seres humanos: la de ser libres y por tanto merecedores de respeto. La verdad no es para imponerla, es para descubrirla y exponerla ante los demás, quienes en uso de su inteligencia están en capacidad de acogerla.

Si la verdad sufre, al final quien sufre es la propia humanidad. Al animal le basta el instinto como fuente de supervivencia, pero el ser humano necesita de la luz de la razón para poder crecer y desarrollarse; la sola biología se queda corta como indicación de lo que debe y conviene hacer: por ello la tremenda dependencia de la vida de un niño hacia sus progenitores, cosa que no sucede en los otros seres vivos diferentes del ser humano. El fin de la verdad no es otra cosa que la bondad y por ende, el avance en la plenitud de la vida.

ANDRÉS AGUIRRE MARTÍNEZ
Director General
Editorial en Familia
Hospital Pablo Tobón Uribe

martes, 6 de octubre de 2009

TE OFREZCO MIS DISCULPAS


Por Cristina Perrucci, Cocrear.

“… no me he atrevido a decirlo, porque hablar de amor es tabú y sospechoso, pero quiero decirlo de todos modos: esa tendencia a la espontánea recurrencia de interacciones que es el fundamento de lo social, se da en la dimensión del amor. Cualquier otra cosa es hipocresía” Humberto Maturana – "Transformación en la convivencia”

Ofrecerte mis disculpas es mi forma de reconocer que lo que hice y dije te ha lastimado. Que ciertamente no tengo derecho alguno a lastimarte o a lastimar a otros, y más que todo y sobre todo, que hay pocas cosas –aunque a veces lo olvide- que me hagan tanto daño como lastimar a las otras personas.

Ofrecerte disculpas es reconocerte “como legítimo otro”, como un ser que merece lo mejor de mi, y es darte a conocer que quiero construir contigo la mejor relación posible.
Ofrecerte disculpas es aprender a construir un mejor espacio y una mejor relación para lo que lo mejor tenga lugar entre nosotros.

Es darme cuenta que quiero lo mejor para ti; y también lo mejor para mí. Porque en mi trato contigo, te enseño cómo quiero que me trates. Y también porque lo que considero bueno para ti es lo que considero bueno para mi.

Es pararme en el espacio de aprendizaje constante, reconociendo mis propios errores, y abriendo espacios para que puedas tú también reconocer los tuyos.
Es hacerme responsable de mis propias acciones. Es poner mis valores por delante de mi orgullo...
Es abrir mi mano...

Es darme cuenta que no es lo mismo callarlo que decirlo, que desde cada una de esas elecciones creamos una realidad muy diferente.

Te ofrezco disculpas en lugar de “Te pido Perdón”. Porque ofrecértelas es un acto absolutamente mío que no depende de que tú me des nada; es un acto que, de algún modo, comienza y termina en mi ofrecimiento, está libre de depender de la respuesta que tú me des para que yo me sienta en paz conmigo.

martes, 22 de septiembre de 2009

EL ESTRÉS QUE PRODUCEN LAS CIUDADES ALTERA EL FUNCIONAMIENTO DE LA MENTE

Es la conclusión de estudios hechos por investigadores estadounidenses y australianos. La ciudad siempre ha sido el motor de la vida intelectual. Pero sabemos poco de cómo actúa sobre nuestro cerebro. Investigadores estadounidenses y australianos han comenzado a poner de relieve que el simple hecho de vivir en un ambiente urbano tiene efectos sobre nuestros procesos mentales.

Tras pasar algunos minutos en una calle transitada, el cerebro es menos capaz de organizar las informaciones recibidas en la memoria, explica el psicólogo del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva de la Universidad de Michigan Marc Berman.

En cambio, la naturaleza sería un elemento sumamente benéfico para el cerebro: algunos estudios incluso han demostrado que los pacientes hospitalizados que pueden ver los árboles a través de la ventana se restablecen más rápido que los que no pueden hacerlo. Aunque la mayoría de la población vive en ciudades, los ambientes de hormigón y automóviles con que nos enfrentamos tendrían incidencia en nuestra salud mental y física, hasta el punto de modificar nuestra forma de pensar. Los neurocientíficos y los psicólogos comienzan a interesarse en el planeamiento urbano para que cause menos daño a nuestro cerebro.

El plantar árboles en el centro de la ciudad o el crear parques urbanos puede reducir de manera significativa los efectos negativos de la vida urbana. Cuando paseamos por la ciudad, nuestro cerebro, siempre atento a las amenazas potenciales, debe procesar los múltiples estímulos vinculados con el tránsito y la vida urbana. El procesamiento de estas tareas mentales, aparentemente anodinas, tiende a agotarnos porque explota uno de los principales puntos débiles del cerebro: su capacidad de concentración.

La ciudad está tan desbordante de estímulos que debemos redirigir constantemente la atención para no ser distraídos por cosas sin importancia como los letreros luminosos intermitentes o los fragmentos de conversaciones.

La vida en un medio natural, por el contrario, no necesita el mismo esfuerzo cognitivo. De hecho, los medios naturales están llenos de objetos que llaman nuestra atención pero que no desencadenan una respuesta emocional negativa (contrariamente a un vehículo o una multitud de peatones), lo que hace que el mecanismo mental que dirige la atención pueda relajarse profundamente.

En el primer estudio publicado por el equipo de Marc Berman, dos grupos de estudiantes se pasearon, unos por calles bulliciosas y otros por un parque y luego se sometieron a una serie de tests psicológicos de memoria y atención.
Los que habían caminado por la ciudad obtuvieron peores resultados que los que habían paseado por el parque.

La densidad de la vida en la ciudad influye no sólo en nuestra capacidad de concentrarnos. También interfiere con la capacidad de autocontrolarnos. Durante una caminata por la ciudad, nuestro cerebro es asaltado por numerosas tentaciones consumistas. Resistirnos a ellas nos obliga a recurrir a la corteza prefrontal, la misma zona que aquella que es responsable de la atención dirigida y que nos sirve para evitar el torrente del tránsito urbano. Agotado por la dificultad de procesar nuestra deambulación urbana, no puede ejercer en igual medida sus capacidades de autocontrol y por lo tanto nos hace más propensos a ceder a las tentaciones que la ciudad nos propone. La vida urbana también puede conducir a la pérdida del control de las emociones. Los expertos demostraron que la violencia doméstica era menos frecuente en los departamentos con vista a la naturaleza que en aquellos que dan a paisajes de hormigón. Los embotellamientos y los ruidos imprevisibles también inciden en el aumento de los niveles de agresividad.

Un cerebro cansado de los estímulos de la ciudad es más susceptible a enfurecerse. Pero el césped no es suficiente para nuestro bienestar. En un artículo reciente, Richard Fuller, ecologista de la Universidad de Queensland, Australia, demostró que los beneficios psicológicos de un espacio verde están estrechamente vinculados con la diversidad de su flora. Cuando un parque está bien concebido, puede mejorar el funcionamiento del cerebro en pocos minutos. No volveremos al campo mañana, pero quizá podamos aprender a construir ciudades que sean menos agresivas.

lunes, 24 de agosto de 2009

"LA COMUNIDAD PARA LA ESPECIALIZACIÓN DE COACHES PROFESIONALES DE HABLA HISPANA"

Te invitamos a unirte a "La Comunidad para la especialización de Coaches profesionales de habla hispana", llamada Coaching 2.0: http://coaching20.ning.com y desde tu vínculo a Coaching 2.0 a inscribirte en nuestra comunidad "Comunidad de Coaching Colombia", donde estaremos compartiendo mensajes, aprendizajes, videos, etc.

Coaching 2.0 es un espacio de co-existencia profesional para el acompañamiento del quehacer de coaches, y el estudio transdiciplinario del coaching, y para quienes sin ser coaches en ejercicio se interesan en esta disciplina. Hasta hoy somos 1300 miembros y en la página encontrarás ya 486 fotos, 18 canciones, 100 videos, 26 discusiones, 78 Eventos y 43 publicaciones en el blog.
Esperamos verte en Coaching 2.0 y en la "Comunidad de Coaching Colombia".